Programas culturales y educativos

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Un museo no es un depósito de objetos cuya comprensión solo está al alcance de una minoría de iniciados. Las obras expuestas resultan a veces mudas para un buen número de visitantes, que necesitan comentario e interpretación. El museo debe ser un lugar de conocimiento. Por ello, la mediación educativa y cultural será una de sus principales señas de identidad.

Con sus programas pedagógicos, el Museo no pretende suplantar a la escuela. Su acción solo puede ser efímera y puntual, pero a cambio, puede ofrecer, a personas de todas las edades, esa cercanía visual y emotiva que sólo se alcanza ante la obra de arte. Una forma de educación libre, que fomente la curiosidad, abra la mente y no exija nada a cambio.

En las actividades culturales, la programación del Museo se fundará sobre criterios de coherencia, innovación y pluralismo. Estará orientada a reforzar la comprensión abierta no solo de su colección escultórica, sino, además, de su inserción en la historia cultural, de su relación con otras artes visuales o de su diálogo con el arte contemporáneo. Dará preferencia a la revisión de autores olvidados, al desarrollo de temáticas emergentes y a las lecturas contemporáneas de la tradición y los grandes maestros. Y, finalmente, practicará una programación plural y multifacética, a través del intercambio de las artes y los saberes, de las conexiones entre voces e imágenes alejadas, del entrecruce de la poesía, la ciencia, el teatro la música o el cine, o de planteamientos trasversales.

Así, nuestros ciclos de cine, las visitas guiadas, los cursos de iniciación, las series monográficas de conferencias, los congresos y encuentros con otros museos, los talleres para niños, las lecturas teatrales, los conciertos temáticos o los programas para emigrantes serán un excelente instrumento de comunicación que ayudará a comprender y difundir nuestras colecciones y atraerá a gentes alejadas habitualmente del Museo.